Antes de convertirse en chocolatero, José Ramón se fogueó con reconocidos chefs en México, París y Barcelona (a los 23 años, Berasategui lo premió como el cocinero joven chef de Cataluña), pero cuando conoció al campeón del chocolate europeo su vida dio un giro de 360 grados, y de las cocinas pasó a los cacaotales y los talleres de producción.Ahora lleva más de una década dedicándose a todo aquello que implican el cacao y el chocolate dentro de los mundos dulce y salado: bebidas, heladería, bombonería, pastelería y postres al plato.